Dispensacionalismo (VIII): la dispensación de la promesa

En la primera y en la segunda dispensaciones Dios trató con Adán y Eva. Luego trata con toda la humanidad conocida, con el conjunto de la población de la tierra. En seguida, Dios trata con un hombre en particular. Veamos acerca de esto. “Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa” Hebreos 6:15 Después del fracaso de Babel, Dios señala una familia y una nación, haciéndoles una prueba representativa de todos. Este trato comienza con Abraham, quien por gracia recibe una promesa de parte de Dios y anda en la tierra prometida. El distintivo del gobierno de esa administración se expresa en el mandato de los patriarcas, cuya  responsabilidad se circunscribe a creer y servir a Dios. Dios les provee de todo lo necesario en cuanto a revelación y verdades espirituales. La forma de agradarle es confiar y obedecer, y permanecer en la tierra prometida. Esta dispensación abarca el período relatado entre Génesis 11:10 a Éxodo 18:27. Jacob, quien fue el que guió a su familia a Egipto, comprendió que ese no era el lugar para que ellos permaneciesen. Así encarga a José antes de morir: “cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y José respondió: Haré como tú dices” (Génesis 47:30; ver también Génesis 49:29-33). También anuncia el regreso de la familia a Canaán: “He aquí yo muero;...

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