Día: 9 Septiembre 2016

CONFORMIDAD O CONVICCIÓN

Con facilidad muchos invocan el nombre “Señor” en su hablar pero su vida permite ver  que en realidad no le conocen como tal. Se conforman a ciertas prácticas pensando que serán suficientes para ser considerado un cristiano. La realidad es otra; requiere convicción. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Mateo 7:21.   Las opiniones vertidas en los “blog” que se publican en el Internet revelan una diversidad de ideas sobre un una variedad de temas. Los diarios siempre han tenido su sección de cartas del público. Pero el Internet ofrece más espacio para opinar y los comentarios multiplican. Soy miembro de un foro bíblico y algunos temas reciben más de dos cientos contribuciones. Algunas presentan puntos de vista opuestos. Un tema que recibe mucha atención y presenta un desafío a todo cristiano es ¿cómo vivir la vida diaria para la gloria de Dios? ¿Qué debemos hacer para que la Palabra de Dios tenga un impacto en mi vida? Dios quiere controlar nuestra vida. Al aceptar a Cristo como Salvador, también le aceptamos como nuestro Señor. Por ejemplo, tan pronto que se convirtió, Pablo el apóstol dijo: “Señor, ¿qué quieres que haga?” Debemos preocuparnos de lo mismo.   Hay personas que no dudan de la veracidad de...

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PRESENTARSE DELANTE DE DIOS

El verdadero valor de una persona se ve cuando está delante de Dios, sola, y de rodillas. El valor de una persona no se ve cuando está parada frente al prójimo. Estar en la presencia de Dios nos desnuda de toda pretensión humana. No hay nada encubierto ante los santos ojos de Dios.   “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:16.   El texto de hoy nos anima a acercarnos a Dios. La razón por la cual una persona orante se acerca a Dios es porque está consciente de su necesidad de recibir misericordia de parte de Dios. También precisa obtener gracia, o sea, recibir la fuerza necesaria para vivir como Dios quiere. Es necesario cuidarse para estar en condición de presentarse ante Dios. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. 1Timoteo 2:8. Cualquier vestigio de hipocresía desaparece en la presencia del Dios verdadero. El tamaño moral del cristiano no se ve en la presencia de otros, sino cuando se presenta delante de su Señor. No se toma la medida del cristiano según lo que estimen los hombres, sino según lo que Dios ve. Y el corazón sincero acepta la evaluación de Él.   Orar es el privilegio de cada hijo e hija de Dios. La puerta...

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